2018 / Jul / 30

¡Buenos días, Kyra!

Me alegra que finalmente hayas vuelto de vacaciones. ¿Lo has pasado bien? Me gustaría contarte todo lo que ha pasado estos días. 

Mis padres me dijeron el otro día que para poder tener una de las ayudas que nos dan tengo que matricularme en algún organismo oficial para realizar un curso. Nuestros estudios no sé si serán iguales que allí, pero tenemos Bachillerato, el cual no terminé, también existen otros estudios, los llaman Formación Profesional y como no tengo Bachillerato, no puedo hacer la superior así que tengo que hacer FP de Grado Medio. 

Me hace ilusión comenzar a estudiar de nuevo, intentar demostrarme a mí misma que no he perdido capacidades, pero si te soy sincera no sé si todos esos estudios son los que más me gustan. Los que más me atraían eran FP de Grado Superior y no puedo hacerla. Dentro de todo lo que vi comprobé que éste curso de Arte final lo estudiaría en la Escuela de Arte de mi ciudad y desde que era pequeña siempre he querido ir a ella. Pensé que era algo totalmente inalcanzable y… ahora tengo la oportunidad de ir. ¡Sería como un sueño! 

Reconozco que no he podido hacer yo la reserva ni nada. Han ido mis padres. Siempre hacen todo por mí aunque espero poder estudiar tranquilamente yo sola. 

¿Crees que podría estar allí y pasar el curso? Estoy emocionada, sí, pero temo que todo vuelva a comenzar. Temo que todo lo que he intentado evitar regrese con más fuerza, que sea peor en esta ocasión quizá porque ahora las personas son mucho más crueles. No te lo negaré, pero… quiero intentarlo. 

Te preguntarás seguramente qué es Arte final. Yo también me lo pregunto. No tengo muy claro qué se supone que es ni que supuestamente son cada una de las asignaturas aunque he intentado investigar un poco. Según tengo entendido voy a estudiar tipografía, osea las fuentes como las ponen en el Word. Me sorprende que haya una sola asignatura de ello. ¿Tanta ciencia o teoría hay que estudiar sobre ese mismo tema como para tener una asignatura que dure todo un curso escolar? Hay muchas que ni tan siquiera sé exactamente qué son. Por mucho que he leído no las entiendo, quizá es que no pueda concentrarme. No sé… 

Además, tengo una noticia que darte. Mi madre se empeñó en que regresase para tener terapia con una psicóloga. Me han puesto a una especialista en habilidades sociales, pero siempre me pregunto si realmente soy yo el problema en las relaciones. Supongo que aún no veo todo con claridad. 

Lo dubitativa que era Livia me recordaba tanto a mí. No podía evitar pensar en cómo yo misma me había tenido que obligar una y otra vez a creerme algunas cosas mientras la otra parte de mi mente sabía a la perfección que eso no era lo que pensaba o lo que temía. El miedo se volvía más intenso a medida que iban pasando los primeros días. La emoción por empezar cosas nuevas desaparecía por completo. El pánico tomaba forma y mis instintos alejándome de todos los demás volvían a situarme en un mundo a parte del resto del universo. No me relacionaba, me limitaba a existir intentando ser la mejor en una clase en la que yo misma me había puesto el listón de no bajar de una nota superior al nueve o por lo menos, que fuese la mejor de todo el aula.

Me gustaba saber que tendrá otra psicóloga que le apoye. Durante el tiempo que habíamos estado hablando, su madre había terminado escribiéndome un correo gracias al traductor de Google y aunque a ambas nos costó un poco entendernos, más a ella que a mí, hice lo posible por explicarle que creía que era lo más recomendable. Yo podía ayudarla, era cierto, al otro lado de la pantalla; pero precisamente por dónde estaba no podía sacarla de su obsesión con el ordenador y el mundo de internet en el que estaba metida. ¿Cómo iba a separarse si era allí donde encontraba el único consuelo?

Me alegraba comprobar que finalmente había conseguido convencer a su hija para ir a una psicóloga fuera. Alguien que pudiese entender algunos de los términos en los que hablaba por estar en la misma sociedad le haría mucho bien. Por ejemplo, para comprender los estudios que ella quería hacer lo más probable es que tuviese que investigar el sistema educativo español. ¿Cómo si no iba a entender más o menos hasta qué estudios había llegado? Eso de la Formación Profesional sonaba a unos estudios dedicados a una finalidad laboral. El idioma podía explicarse en eso por sí solo, pero desconocía qué debía hacer y esa asignatura que me había contado me resultaba sorprendente. ¿Quién iba a pensar que en cosas tan simples a la vista podía haber toda una técnica y todo un proceso elaborado con su terminología propia? Había tanto por saber que desconocíamos por no poder especializarnos en todas las áreas. Era una lástima.

Cuando iba a contestar a Livia me apareció un nuevo correo. Me informaban sobre el empleo en Londres y lo que necesitaba. Tenía que estar allí en unos cuantos días para una entrevista. Ellos se encargarían de pagarme alojamiento en un hotel hasta que encontrase casa propia. Me pagarían también las dietas, pero siempre que fuese lo que buscaban. No pude evitar sentirme completamente nerviosa. ¿Cómo no estarlo si pensaba que tendría que enfrentarme a otro examen donde alguien juzgaría si era buena o mala en mi forma de comportarme con los pacientes?

Bien. Ahora me podía sentir como Livia. Estaba emocionada por empezar algo nuevo, pero el miedo precisamente a lo desconocido era lo que me llevaba a pensar que no podría con ello, que todo sería malo y comenzaría a colapsarme por completo. Debía razonar. Había estudiado esa carrera. Lo máximo que podía pasar es que me despidiesen si no hacía bien mi trabajo. Sería un fracaso para mí, pero… bueno, en algún otro sitio podía encontrar un trabajo, ¿no?

Minimizar los por menores no era mío, al menos, relativizando cosas que sí eran importantes. ¿Cómo no darle importancia a un despido? No tenía remedio.


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